Periodista y Escritor
Pablo McKinney
Inoculado de política desde la infancia. Admirador de los dignos derrotados, romántico empedernido, pendejo con Club y todo, pero sin excesos.
Confiesa que no ha hecho más que caminar por la vida con el único fin de tener qué contar, y cuenta y escribe por la amistad, por sentirse socialmente útil y porque algún día las mujeres que entran a la oficina y visten de fucsia lo quieran.

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martes
jul202010

Viene bajando la violencia


 
         Escrito en septiembre de 2004, este bulevar es la prueba del deterioro galopante de la paz social y la seguridad en Santo Domingo o Santiago. Para entonces, la violencia apenas venía bajando hacia el polígono central. Hoy habita cruel entre nosotros: 
         "En lo últimos días en el polígono central de la capital han ocurrido graves hechos de violencia.
         Cualquiera diría que la violencia ha aumentado en la ciudad, pero no; es tan sólo que viene bajando; y lo que antes era asunto de barrios “calientes”, hoy ocurre cotidianamente en cualquier esquina de la Lincoln.
         Sólo ahora, que la violencia viene bajando del barrio pobre y se va asentando  burlona en los mal y restaurantes de moda y discos HI; sólo ahora, los residentes en el polígono central nos enfrentarnos verdaderamente al monstruo.
         Las clases media y alta suplen los malos servicios de salud con un seguro medico, la pésima educación pública con un colegio privado, la escasez de agua con una cisterna y la falta de energía con una “planta”… pero contra  la inseguridad ciudadana, la privatización no es una opción por costosa y por ineficiente. Para la seguridad de nuestros hijos no hay guachimán que valga. Ellos tienen que hacerse hombres y mujeres en las calles, en los party con “perreo” y otras locuras de su generación… Nosotros también tuvimos las nuestras: “Que suelten de una vez los cinco MPD…”.
         Sólo precaución y atención paterna, y una PN adecentada, tecnificada y bien remunerada pueden ayudarnos.
         Mientras los asaltos ocurrían en la esquina de Rafelito, en Capotillo, importaba poco. Mientras morían los hijos de Mela y el sobrino de Ángito, el sastre, en la entrada del billar de Moreno, en La Ciénaga,  tampoco… vainas de barrio “caliente”. Pero la violencia viene bajando, está llegando a los barrios “bien” para quedarse a hacer el mal, y al fin es noticia el dolor.
         Sentimos que se hunde el país, el exilio es una opción: y entonces llegamos los periodistas con nuestras columnas, programas y noticiarios  consternados de impotencia. Pero nada de esto es nuevo para el 90 por ciento de la población capitaleña, es sólo que hacia el polígono central viene bajando la violencia con su negro manto de muerte con su frío abrazo de dolor. 
         Ojalá y nos sirvan estas sombras para distinguir la luz, y entender que la sociedad toda es nuestra casa y cada hogar dominicano es nuestra familia."

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