lunes, julio 5, 2010 at 01:11PM Leonel, el destino y un bolero
Ahora que Leonel Fernández ha admitido, como un Balaguer redivivo con valla y todo, que “somos instrumentos del destino” y recordado que “el pueblo es soberano y siempre tendrá la última palabra”, ha quedado demostrado que si bien al profesor le gustaría abandonar el poder en 2012, -por la niña Yolanda, sus libros por escribir, sus conferencias en las academias, y su paso por la OEA, FMI u otro organismo internacional-, tampoco se trata de regalárselo a la oposición.
Esto el pueblo lo dice mejor que nadie: “mejor en el poder con presión, que en la oposición con depresión”. Como la vejez, “la oposición es larga, costosa y dolorosa”.
Entonces, como he escrito otras veces, que Leonel intente reelegirse o no, no depende de sus preferencias académicas o su amor por una niña curiosa que quiere disfrutar los libros del padre, pero con el padre al lado y no en Palacio. No. La salida de Fernández del poder estará determinada por la posibilidad de que uno de sus compañeros de partido, ya candidato, sea capaz de vencer al PRD, una maquinaria electoral que aun dividida, hecha trizas por sus propios dirigentes, acaba de obtener el 42.78% de los votos en el nivel municipal y el 38.40 en el congresual. Y ahí está el problema.
En el PLD, Leonel sigue siendo -hasta la fecha y según las encuestas- el único capaz de derrotar a un PRD que, como como los judíos de nuestros campos, anda separado durante el día, pero duerme juntito en la noche. La noche perredeísta serían las elecciones presidenciales. Para colmo, el segundo lugar en las preferencias moradas lo ocupa hasta ahora la señora de Fernández, lo que significa que ambas son preferencias del mismo dueño, de la misma familia.
Por todo esto, vuelve y pregunta uno: Si llegado julio 2011, LF tiene 48, Margarita 32 y un tercero no supera el 20% de las preferencias, ¿con cuál de nuestras caras le pediremos al PLD, nosotros, -los que no gustamos de una tercera reelección-, no llevar a Leonel Fernández como candidato?
Y menos ahora que el profesor ha recordado que el pueblo es soberano, y admitido que, como Balaguer, él es también un instrumento del destino, que, como se sabe, hasta en el bolero es el que "manda, y tú sabrás un día comprender esta verdad amarga/ yo sé que es imposible nuestro amor”, ¿lo será también la reelección? Mañana sigo.



Reader Comments (1)
No por Dios no nos hagas eso. En quien o en qué nos queda por creer si después de habérsenos dado como pueblo la palabra en vistas publicas y consultas populares en donde decidimos que no habría reelección consecutiva, resulta que ahora ese mismísimo pueblo tiene otra palabra para decir justo lo contrario y acomodar su sentir al designio de los instrumentos predestinados. Hay por suerte muchos todavía para los que tiene sentido dar su palabra y mantenerla porque la primera palabra vale lo mismo que la ultima.
Estar destinados al mal menor es nuestra fatalidad como pueblo acostumbrado a no ver opciones fuera de los mismos partidos que no hacen más que darse el turno para depredar el erario público. O es que no es posible que nos rebelemos a tanta evidencia de premeditados, consuetudinarios y villanos propósitos y formar de verdad el club de los pendejos rebelados que creemos en el posible cambio. O es que no es permisible agarrarnos de la rama verde de la esperanza para no hundirnos en el negro abismo de la desidia y decidir que si el cantor u otro boschista sin remedio gane en su jurisdicción sin vender el trasero y solo trabajando mancomunadamente con y para su comunidad, digo, es posible también que un Moreno, un Danilo Medina, un Estrella o cualquier otro hijo de machepa puedan ser una alternativa con autentico discurso aunque no tengan el glamour y el patrocinio de nuestro actual presidente y su bellísima primera dama. Además ya he votado por él dos veces; ahora sin arrepentimientos pero sí con una ligera sensacion de asco.
No por Dios no nos hagas eso. A los que hemos decidido no leer los periódicos si no ocasionalmente algún columnista que refresca estas calientísimas tardes veraniegas, unos con brillantes análisis y buenas ideas, otros con arroz con mango de resabios de política y amores sin remedio. A los que hemos decidido darles seguimiento a los que lucen imparciales por inteligentes, redentores por soberanos, entretenidos por originales, y que lo único que nos queda es esperar la llegada de un gurú que haga opinión pública con vocación de iluminado. A nosotros por Dios no nos hagas eso.