Pablo McKinney“Lo único que vibra aquí es un canto al derecho a vivir de los buenos, y sólo por eso se hace este Elogio de la derrota y salmo de los derrotados. Ni que decir tiene que estos cronicantos, en torno a la derrota o al simple descontento, no se reducen a una pura añoranza de un pasado que estuvo muy presente, pero que ya no es ni puede repetirse en el futuro. Hay un canto permanente a los héroes, incluso los que nunca existieron. L a memoria nunca traiciona. El que no recuerda es porque nunca supo. Los que sí traicionan son los seres humanos, que se hacen los desmemoriados para zafarse de su culpa. Si estos cronicantos de Pablo sirven para mejorar nuestra memoria, la colectiva y la otra, y sonreír un poco sin resentimientos ni pesares, a pesar del palo que se astilló, el autor se sentirá contento. Y otro tanto me sucederá a mí”.
Así define J osé Luis Sáez. S. J., el Elogio de la derrota, de Pablo McKinney, una obra innovadora por sus juegos y su estilo, que logra navegar con astucia y buen tiempo entre dos mares tan íntimamente relacionados: el periodismo y la literatura. Los dos mundos donde sobrevive el autor.
